Desde probadores inteligentes hasta sistemas que evitan errores en los precios y falsas alarmas, la transformación tecnológica de las tiendas abre nuevas posibilidades para ahorrar tiempo, reducir situaciones incómodas y mejorar la experiencia cotidiana de consumidores y trabajadores.
Por Hannia Santos
Comprar sin estrés debería ser parte de nuestra vida cotidiana, pero no siempre ocurre así. Buscar durante varios minutos una talla que nunca aparece, descubrir que el precio anunciado no coincide con el de la caja o escuchar una alarma al abandonar una tienda, aun cuando todo está pagado, puede transformar una experiencia que debería ser agradable en un momento de frustración, incomodidad y tensión.
Aunque parezcan situaciones menores, forman parte de esas pequeñas tensiones que se acumulan durante el día. Cuando el tiempo es limitado, las responsabilidades se multiplican o simplemente queremos resolver una compra sin complicaciones, cualquier obstáculo termina por afectar nuestro estado de ánimo. Precisamente en ese terreno comienza a abrirse paso una nueva generación de tecnologías comerciales que, además de ayudar a las empresas a administrar sus productos, busca hacer más sencilla la experiencia de las personas.
EAS Systems, compañía especializada en soluciones de seguridad para establecimientos comerciales, anunció su evolución hacia Stenova, una nueva identidad que integra tres áreas tecnológicas: EAS Systems, RFID Systems y Display Systems. Durante un encuentro con medios de comunicación realizado en Naucalpan, Estado de México, presentó herramientas que permiten conocer la ubicación de los productos, actualizar precios digitalmente y facilitar distintas actividades dentro de las tiendas. Más allá de la innovación, surge una pregunta interesante: ¿pueden estas soluciones contribuir a que nuestras compras sean menos estresantes?
Menos tiempo buscando, más tranquilidad al comprar
Imaginemos una situación frecuente. Una mujer entra a una tienda después de trabajar, dispone de poco tiempo y necesita encontrar una prenda específica. Recorre varios pasillos, pregunta por su talla y finalmente descubre que el sistema registra existencias, pero nadie consigue localizar el producto. La frustración no proviene únicamente de no encontrar lo que buscaba, sino también de haber desperdiciado tiempo que podría dedicar a descansar, convivir con su familia o realizar alguna otra actividad.
Para atender problemas como este, Stenova incorpora sistemas de identificación por radiofrecuencia, conocidos como RFID. Esta tecnología utiliza etiquetas electrónicas que permiten reconocer productos sin necesidad de escanearlos individualmente. Así, el establecimiento puede conocer con mayor precisión qué mercancía tiene disponible, dónde se encuentra y cómo se mueve dentro de sus instalaciones.
De acuerdo con las cifras presentadas por la compañía, estas soluciones pueden contribuir a reducir entre 30 y 50 por ciento las pérdidas comerciales, mejorar entre 20 y 30 por ciento la exactitud de los inventarios y disminuir hasta 25 por ciento los faltantes de productos. Para los consumidores, el beneficio potencial es mucho más sencillo de entender: encontrar lo que necesitan sin recorrer innecesariamente toda la tienda, evitar esperas prolongadas y disponer de más tiempo para otras actividades.
Probadores inteligentes: comodidad y una experiencia diferente
Uno de los desarrollos más llamativos presentados durante el encuentro fueron los probadores inteligentes. La propuesta consiste en identificar automáticamente las prendas que una persona introduce al vestidor y mostrar, mediante una pantalla, información sobre los artículos, posibles combinaciones y alternativas disponibles.
¿Recuerdas la película Clueless, donde la protagonista utilizaba la tecnología para elegir su vestuario? Aquella escena que parecía una fantasía de los años noventa comienza a encontrar aplicaciones en los establecimientos comerciales. Si una prenda no queda bien o necesitamos otra talla, algunos de estos sistemas permiten solicitarla desde el propio probador, sin tener que vestirse nuevamente para salir a buscar ayuda.
Puede parecer un detalle pequeño, pero representa una mejora potencial en comodidad, privacidad y aprovechamiento del tiempo. También abre posibilidades para personas con movilidad reducida, adultos mayores o consumidores que encuentran dificultades para desplazarse constantemente dentro de una tienda, aunque la accesibilidad real dependerá del diseño y la implementación de cada solución.
Desde una perspectiva de bienestar, estas innovaciones recuerdan que la tecnología puede resultar verdaderamente útil cuando se adapta a las necesidades humanas, en lugar de exigir que las personas modifiquen sus hábitos para utilizarla. Después de todo, una experiencia de compra agradable también depende de sentirnos cómodos, respetados y libres de complicaciones innecesarias.
Cuando una falsa alarma se convierte en un momento incómodo
Pocas situaciones resultan tan desagradables como abandonar un establecimiento y escuchar repentinamente una alarma de seguridad. Aunque el producto haya sido pagado correctamente, una etiqueta que no fue desactivada puede provocar que el personal solicite revisar la compra frente a otros clientes. Ese momento puede generar vergüenza, nerviosismo o una sensación de exposición innecesaria.
Entre las soluciones presentadas por Stenova se encuentran sistemas de seguridad electrónica que integran antenas, sensores y mecanismos de identificación para mejorar el control de mercancías y facilitar la desactivación de dispositivos de protección durante el proceso de pago. Su correcta implementación puede ayudar a disminuir errores operativos y situaciones incómodas para los consumidores.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza una experiencia respetuosa. También es indispensable que el personal reciba capacitación para atender cualquier incidente con discreción, sensibilidad y respeto. La tranquilidad de quienes compran depende tanto de los sistemas utilizados como del trato humano que reciben, especialmente cuando se presenta una situación que puede resultar embarazosa.
La salud laboral también importa
Detrás de cada tienda existe un equipo de personas encargado de acomodar mercancías, revisar inventarios, actualizar precios y atender a los clientes. Muchas de estas actividades requieren movimientos repetitivos, desplazamientos constantes y una considerable inversión de tiempo. Automatizar determinados procesos puede contribuir a reducir algunas cargas operativas y permitir que los trabajadores dediquen mayor atención a tareas que requieren contacto humano.
Por ejemplo, los sistemas digitales de precios evitan sustituir manualmente etiquetas cada vez que cambia una promoción, mientras que la identificación electrónica facilita revisar existencias sin contar artículo por artículo. Estas herramientas pueden mejorar la organización del trabajo, aunque sus efectos sobre la salud laboral dependerán de cómo se utilicen y de las condiciones que establezca cada empresa.
Reducir tareas repetitivas no necesariamente significa eliminar el cansancio o el estrés. Para conseguir beneficios reales, la innovación debe acompañarse de condiciones laborales adecuadas, capacitación y una distribución razonable de responsabilidades. Una transformación tecnológica que mejora la productividad, pero aumenta las exigencias sobre los empleados, difícilmente puede considerarse un avance integral en términos de bienestar.
Tecnología con sentido humano
Durante la presentación, José Andrés Carlberg Smith, director general de Stenova, planteó que uno de los desafíos para las empresas mexicanas consiste en superar las resistencias a incorporar nuevas tecnologías. Desde su perspectiva, la transformación digital debe entenderse como una oportunidad para mejorar los procesos y aprovechar las capacidades de adaptación de las personas.
Sin embargo, el verdadero desafío no consiste únicamente en instalar pantallas, sensores o sistemas automatizados. También implica preguntarse si estas herramientas facilitan la vida cotidiana, respetan la privacidad, mejoran las condiciones de trabajo y ofrecen experiencias más cómodas para quienes utilizan los establecimientos.
En el caso de las tecnologías que registran movimientos e interacciones dentro de una tienda, resulta especialmente importante que los consumidores conozcan qué información se recopila y cómo se protege. La innovación no debería significar renunciar a la privacidad a cambio de comodidad, especialmente cuando existen sistemas capaces de identificar patrones de comportamiento y generar información sobre nuestros hábitos de consumo.
Al final, una buena experiencia de compra no depende solamente de encontrar el producto adecuado o conseguir un precio atractivo. También tiene que ver con sentirnos cómodos, recibir un trato respetuoso y disponer de nuestro tiempo sin complicaciones innecesarias. Cuando la tecnología consigue reducir pequeñas tensiones de la vida diaria, su valor deja de medirse exclusivamente en ventas y eficiencia para reflejarse también en algo mucho más cercano a las personas: su bienestar.
