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Salud cardiovascular después de los 30 y 40: por qué el riesgo de un ACV ya no espera a la vejez

por Diana Alarcon

Los infartos y eventos cerebrovasculares están apareciendo a edades cada vez más tempranas. Cuidar nuestras arterias y el peso no es un tema de estética; es el pilar de salud más importante para proteger nuestro futuro.

Cuando pensamos en nuestra salud a los 30 o 40 años, solemos enfocarnos en el cuidado de la piel, los niveles de estrés, el balance hormonal o la salud reproductiva. Rara vez ponemos la salud cardiovascular en nuestras prioridades cotidianas, bajo la falsa creencia de que los infartos y los problemas del corazón son “temas de la vejez”.

Sin embargo, los especialistas en salud están encendiendo las alarmas. El Accidente Cerebrovascular (ACV) se mantiene como una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, y su edad de presentación se está adelantando de forma preocupante. Hoy en día, estos eventos se están registrando cada vez más desde la cuarta década de la vida, transformando por completo la realidad de las personas y sus familias.

Superar un ACV es un proceso complejo. Cerca del 60% de los pacientes que sobreviven desarrollan algún grado de discapacidad duradera. Esto se traduce en una pérdida de autonomía para realizar actividades del día a día y una dependencia que impacta profundamente el entorno emocional y económico familiar.

El deterioro silencioso que cargamos en el día a día

Detrás de un evento tan drástico como una embolia o un infarto, hay un proceso que avanza de manera silenciosa: el deterioro de nuestras arterias. El Dr. David Montalvo Castro, médico bariatra de renombre internacional, explica que la acumulación progresiva de grasa en las paredes arteriales estrecha el paso de la sangre y eleva la presión.

“Cuando el flujo se obstruye por completo, puede desencadenarse un infarto; y cuando un fragmento de grasa se desprende y bloquea una arteria, se produce una embolia, trombosis o tromboembolia, lo que puede derivar en un accidente cerebrovascular”, señala el especialista.

El gran acelerador de este problema es la obesidad. Si una persona arrastra problemas de sobrepeso desde etapas tempranas de su vida y no los resuelve, al llegar a la edad adulta joven sus arterias pueden llevar más de 10 años sufriendo un daño silencioso. Las estadísticas son claras: el sobrepeso aumenta el riesgo de sufrir un ACV en un 22%, mientras que la obesidad lo eleva drásticamente hasta en un 64%. Además, los expertos advierten que, a menor edad del paciente, el evento suele ser más grave.

Medicina preventiva: El verdadero acto de amor propio

La buena noticia es que, a diferencia de la edad o el sexo, factores como el peso, la alimentación, la calidad del sueño y la actividad física son factores de riesgo modificables. Es decir, está completamente en nuestras manos cambiar el rumbo de nuestra salud cardiovascular.

La medicina preventiva no consiste en reaccionar cuando el daño ya está hecho, sino en intervenir a tiempo. Para reducir estas cifras en nuestro país, es indispensable atacar las causas de fondo. Si tú o alguien en tu entorno cercano vive con sobrepeso u obesidad, buscar atención médica especializada de forma oportuna es el paso más valioso.

Cuidar de nuestro cuerpo, mantenernos activas y vigilar nuestros niveles de grasa y glucosa en la sangre no es un asunto que deba postergarse. La prevención es la herramienta más poderosa que tenemos para proteger nuestra vida, mantener nuestra independencia y asegurar un futuro pleno y saludable.

Para obtener orientación médica especializada sobre control de peso y medicina preventiva, puedes consultar la plataforma del Dr. David Montalvo Castro, especialista con más de 30 años de experiencia, distinguido por la Sociedad Latinoamericana de Aterosclerosis y expresidente del Colegio Mexicano de Bariatría A.C.

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