Home Bien vivir Cuando llega la menopausia, el peso no es lo único que cambia: qué es la obesidad sarcopénica y cómo afecta tu cuerpo

Cuando llega la menopausia, el peso no es lo único que cambia: qué es la obesidad sarcopénica y cómo afecta tu cuerpo

por Diana Alarcon

Hablar de menopausia y climaterio suele detonar una conversación casi inmediata alrededor del aumento de peso. Sin embargo, lo que sucede en el cuerpo femenino durante esta transición hormonal va mucho más allá de los números en la báscula: la forma en que se compone el cuerpo se transforma por completo.

Los cambios hormonales característicos de esta etapa pueden modificar el apetito, alterar la calidad del sueño y reducir los niveles de energía diarios para mantener el mismo nivel de actividad física. Pero existe un cambio silencioso al que se le presta poca atención: la pérdida progresiva de masa muscular.

Más allá de la báscula: el riesgo de la sarcopenia

Durante el climaterio, la tendencia a perder densidad muscular —un proceso conocido como sarcopenia— se acelera. En muchos casos, esta disminución del músculo se acompaña de una infiltración de grasa en el propio tejido, lo que hace que la situación pase desapercibida si únicamente nos medimos a través del peso.

Según explica el Dr. David Montalvo Castro, médico bariatra y especialista en medicina cannábica, una mujer puede percibir cambios evidentes en su silueta o firmeza sin identificar que, además de acumular grasa corporal, está perdiendo masa muscular de forma acelerada.

Cuando esta pérdida de músculo se combina con un exceso de grasa, surge una condición denominada obesidad sarcopénica. Se trata de un trastorno que afecta directamente la movilidad, la fuerza y la calidad de vida, además de vincularse con alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina, hipertensión y niveles elevados de colesterol.

El círculo vicioso del cansancio y la inactividad

El cansancio constante y el insomnio no son solo síntomas aislados de la menopausia; forman parte de un engranaje que impacta la salud muscular. Dormir mal, despertar sin un descanso reparador y sobrellevar malestares cotidianos provocan que el movimiento diario disminuya drásticamente.

Al reducir la actividad física por falta de energía, el músculo deja de recibir el estímulo que necesita para conservarse, lo que intensifica la debilidad y el agotamiento.

¿Cómo proteger la salud muscular en esta etapa?

Para afrontar estos cambios con plenitud y prevenir la obesidad sarcopénica, los especialistas recomiendan un enfoque integral enfocado en la composición corporal y no solo en la reducción de calorías:

  • Priorizar el entrenamiento de fuerza: El ejercicio de resistencia (pesas, ligas o peso corporal) es clave para estimular la síntesis de masa muscular y mantener la densidad ósea.
  • Ajustar el aporte proteico: Asegurar un consumo adecuado de proteína en cada comida ayuda a reparar y preservar las fibras musculares.
  • Cuidar la higiene del sueño: Atender los trastornos del descanso con acompañamiento médico es fundamental para regular la energía y el sistema hormonal.
  • Medir la composición corporal: Consultar a especialistas que evalúen la proporción de grasa y músculo en lugar de enfocarse únicamente en el peso total.

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