Home Bien vivir Grandmacore: cuando las manualidades de la abuela vuelven para enseñarnos a hacer memoria

Grandmacore: cuando las manualidades de la abuela vuelven para enseñarnos a hacer memoria

por Diana Alarcon

Antes de que existieran los tutoriales de YouTube, Pinterest o TikTok, nuestras abuelas ya tenían su propio algoritmo perfecto: sabían qué hacer con un retazo de tela sobrante, cómo convertir un par de listones en un adorno encantador, dónde guardar los botones “por si algún día servían” y cómo transformar los materiales más sencillos en objetos llenos de belleza y utilidad.

Hoy, muchas de esas prácticas entrañables están de regreso bajo el nombre de Grandmacore. Esta corriente busca recuperar el imaginario de las abuelas en la moda, el diseño de interiores y las artes manuales, pero su valor va mucho más allá de una simple estética nostálgica de crochet, estampados florales o piezas vintage. Es, sobre todo, el rescate de una cultura del hacer con paciencia y amor.

“Una manualidad requiere tiempo, atención y cierta disposición a equivocarse. No trata de ser una pieza en serie como lo sería un producto industrial, pues conserva la esencia y la huella de quien lo hizo”, destacan voceros del equipo de marketing de Selanusa.

En un mundo híper digitalizado donde todo parece inmediato, el grandmacore se convierte en una invitación afectiva para pausar y preguntar a nuestros adultos mayores: “¿cómo lo hacías tú?”

Recuperar una técnica también es recuperar una historia

El acto de crear con las manos es una puerta directa al diálogo intergeneracional. Una nieta puede aprender a bordar guiada por las manos de su abuela; un abuelo puede enseñar a reparar un objeto con paciencia; una madre puede transmitir una técnica tradicional que aprendió en su propia infancia. Mientras las manos trabajan y crean, las historias familiares emergen de forma natural, convirtiendo a la manualidad en un poderoso vínculo afectivo.

Esta oportunidad cobra un valor aún más profundo en nuestro contexto actual. De acuerdo con datos del CONAPO retomados por el INAPAM, en México habitan más de 17.1 millones de personas de 60 años y más (lo que representa el 12.8% de la población nacional), una cifra que para el año 2040 ascenderá a 28 millones. El propio INAPAM enfatiza la importancia de fortalecer la inclusión, la participación activa y los lazos comunitarios para el bienestar integral de los adultos mayores.

Bajo esta visión, recuperar los saberes de nuestros adultos mayores no significa mirar al pasado con mera nostalgia, sino reconocer que en sus generaciones residen conocimientos vivos que merecen seguir circulando: desde técnicas artesanales y recetas históricas, hasta formas únicas de reparar, decorar, crear y celebrar la vida en comunidad www.selanusa.com.mx

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