La reconocida historiadora y académica nos invita a “des-automatizar” el pensamiento. En un mundo de algoritmos, cuidar los detalles y mantener la duda metódica es el acto de rebeldía más humano (y seguro) que podemos ejercer.
¿Alguna vez te ha salvado un pequeño detalle de cometer un gran error? Para María Gabriela Huidobro Salazar, historiadora, escritora y actual Decana Asociada de Posgrado en el Tec de Monterrey, una simple letra “z” mal colocada en un correo fue la barrera entre ella y una estafa de phishing.
Este incidente, aunque cotidiano, disparó una reflexión profunda en la académica chilena: en plena era de la Inteligencia Artificial, nuestra mejor ciberdefensa no es el software más caro, sino nuestro propio rigor intelectual.
El lenguaje como escudo
Para María Gabriela, la ortografía y el cuidado de las palabras son mucho más que normas estéticas o “caprichos de puristas”. Son, en realidad, un manifiesto de orden mental y atención.
“La ortografía manifiesta un orden mental y la atención al otro. En un mundo saturado de ilusiones falsas, el lenguaje se convierte en un mecanismo de defensa”, señala la Decana.
Su postura es clara: si dejamos que las máquinas escriban, piensen y sientan por nosotras, perdemos la sensibilidad necesaria para detectar las anomalías. Al descuidar la forma, nos volvemos vulnerables ante un entorno digital que se especializa en el engaño sutil.
El peligro de la inmediatez
Como mujeres multitasking, a menudo caemos en la trampa de la rapidez. Delegamos la redacción de un correo a ChatGPT o contestamos mensajes en segundos mientras hacemos mil cosas más. María Gabriela nos advierte sobre esta “automatización del pensamiento”.
Al ceder nuestra voz a los algoritmos, mermamos nuestra capacidad de discernimiento. Su propuesta no es rechazar la tecnología, sino adoptarla desde una postura crítica, donde la herramienta esté al servicio de nuestro talento y no al revés.
El llamado a la “Des-automatización”
Desde su posición en la academia, Huidobro impulsa un modelo educativo y de vida que rescate la esencia de lo humano. Para ella, la nueva alfabetización debe ser profundamente humanista y basarse en tres pilares que todas podemos aplicar hoy mismo:
- Duda metódica: No asumas que lo que ves en pantalla es verdad. Cuestiona el origen.
- Análisis profundo: Vincula la IA con tu capacidad de pensar más allá de lo evidente.
- Observación lenta: Frente a la inmediatez del scroll, elige la lectura crítica y la pausa.
La esencia que ninguna máquina puede replicar
María Gabriela subraya que el futuro de nuestra seguridad personal y profesional no depende de cuántas aplicaciones sepamos usar, sino de qué tan fuerte sea nuestra esencia analítica.
Su mensaje es una invitación a retomar el control: fortalecer la duda, la sensibilidad ante lo extraño y esa capacidad de análisis que nos hace únicas. Al final del día, nuestra inteligencia —la humana, la que se fija en esa “z” fuera de lugar— sigue siendo la última y más poderosa línea de defensa.
