En la pasada Semana del Arte en CDMX, mientras las ferias bullían de transacciones y tendencias, un hilo rojo comenzó a tejer una historia distinta en Polanco. No era solo estética; era un grito de justicia. Detrás de esta intervención está Elisa Salas, una artista plástica mexicana cuya obra ha cruzado tres continentes y que hoy se posiciona como una de las voces más disruptivas y humanas del arte contemporáneo.
El arte como ritual de sanación
Durante el exclusivo Cocktail VIP de Zsona Maco en el hotel Pug Seal, Elisa encabezó “Rojo”, un performance que trascendió el lujo. Inspirada en la leyenda del hilo rojo, pero dándole un vuelco hacia la resiliencia, la artista invitó a figuras como la Diputada María Teresa Ealy (activista contra la violencia de género) a cortar hilos que simbolizaban las ataduras del abuso y el silencio.

Ver a coleccionistas internacionales y empresarios tomar las tijeras no fue un acto casual; fue un “efecto dominó” poético para declarar que el arte, si no toca la fibra social, es solo decoración.
Entre Japón y la Vanguardia: ¿Qué es un “filocaligrama”?
Lo que hace a Elisa Salas una artista fascinante es su capacidad de unir mundos opuestos. Su formación y residencia en Japón le permitieron dominar técnicas milenarias como el Anagama (horneado de cerámica), pero su curiosidad tecnológica la llevó a crear algo único: los filocaligramas.
- ¿Qué son? Imagina que la escritura se libera del papel. Elisa utiliza una pluma 3D a mano alzada para “escribir” en el aire, transformando poemas y caligramas en estructuras físicas con volumen. Es, literalmente, poesía que puedes tocar.
El concepto del “Komorebi”
Para Elisa, el arte es como el Komorebi —esa hermosa palabra japonesa que describe la luz del sol que se filtra a través de las hojas de los árboles—. Es esa verdad que, aunque intenten esconderla, siempre termina por iluminar la superficie.
Su obra no solo se inspira en los “poetas malditos” del siglo XX para liberar al lenguaje de la razón, sino que busca que esa liberación sea colectiva. Al cerrar sus presentaciones con un poema coral y la firma de un lienzo por parte de los asistentes, Elisa sella un compromiso: un México libre de violencia.

¿Por qué seguirle la pista?
Elisa Salas no solo vende piezas; construye puentes entre el altruismo y la estética. En un mundo del arte que a veces se siente frío o inalcanzable, ella nos recuerda que las manos que crean belleza también pueden ser las manos que corten las cadenas del dolor.
Si buscas una artista que combine tecnología 3D, misticismo japonés y una causa social poderosa, Elisa Salas es, sin duda, la firma que debe estar en tu radar.
