Home NovedadesGastronomía Del Popocatépetl a tu mesa: La fascinante historia del helado en México (y cómo celebrarlo lo antes posible)

Del Popocatépetl a tu mesa: La fascinante historia del helado en México (y cómo celebrarlo lo antes posible)

por Diana Alarcon

Este 12 de abril celebramos el Día Internacional del Helado. Más que un postre, es una tradición que en nuestro país ha viajado desde las cimas de los volcanes hasta convertirse en el símbolo de nuestras tardes de primavera.

No hay nada que se sienta tanto como el inicio de la temporada de calor que el primer bocado de una nieve recién hecha. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo llegó ese alivio helado a nuestras manos? Este 12 de abril, mientras celebramos el Día Internacional del Helado, nos sumergimos en una historia que en México tiene tintes de leyenda, elegancia y mucha resistencia.

De los volcanes a las trajineras

Aunque hoy solo tenemos que abrir el congelador, la historia del helado en nuestro país comenzó con una travesía épica. En el siglo XVII, personajes como Leonardo Leaños (el primer nevero registrado en 1620) ya experimentaban con el frío. Sin embargo, la verdadera magia comenzó en las faldas de los volcanes.

Comunidades como Santiago Tulyehualco perfeccionaron el oficio de padres a hijos. Cuentan que, cuando los calores arreciaban, los antiguos neveros transportaban el hielo recolectado directamente del Iztaccíhuatl y del Popocatépetl en trajineras por los canales del Valle de México. Una tradición de “nieves eternas” que dio origen a la famosa Feria de la Nieve que celebramos desde 1884.

Entre el afrancesamiento y la picardía mexicana

El helado también fue una cuestión de estilo y estatus. Durante el Segundo Imperio y la época porfiriana, la influencia francesa e italiana trajo consigo el helado napolitano y refinados pasteles congelados. Fue tal el auge que, en el banquete del Centenario de la Independencia, el cocinero francés Sylvain Dumont preparó nada menos que 1,700 helados con formas distintas, utilizando 10 toneladas de hielo.

No fue sino hasta 1920 que la paleta helada hizo su aparición triunfal, democratizando el placer del frío y convirtiéndose en el icono que hoy conocemos.

El arte de “cuajar” en casa

Si te sientes inspirada por la legendaria divulgadora Josefina Velázquez de León, quien en 1947 ya nos enseñaba el arte de la elaboración artesanal en botes de hojalata y barricas de madera, aquí te compartimos cuatro recetas para que tú también celebres este día con un toque casero y auténtico.

1. Nieve de Tuna de Xochimilco (El toque vibrante)

  • Ingredientes: 12 tunas coloradas, 2 tazas de hielo picado, ½ vasito de tequila y azúcar al gusto.
  • Preparación: Licúa las tunas con el hielo y el tequila. Congela por una hora, saca la mezcla y vuelve a licuar para lograr esa textura suave. Regresa al congelador hasta que endurezca.

2. Nieve de Limón (La clásica infalible)

  • Ingredientes: 1 litro de agua, 400g de azúcar, jugo de 2 limones y el zumo (ralladura) de otros 2.
  • Preparación: Disuelve el azúcar en el agua, añade el limón y el zumo. Cuela y deja que el frío haga su magia en el congelador.

3. Nieve de Mango (Textura de seda)

  • Ingredientes: 500g de pulpa de mango, 350g de azúcar, 750ml de agua y 1 clara de huevo.
  • Preparación: Mezcla el agua con azúcar y añade la pulpa de mango colada. Cuando empiece a cuajar, incorpora la clara de huevo previamente batida para darle una consistencia aireada y deliciosa.

4. Helado de Novia (Elegancia pura)

  • Ingredientes: 200g de almendras, 6 cdas. de agua de azahar, 400g de azúcar, 1 litro de leche, 1/4 de crema y azahares naturales.
  • Preparación: Remoja las almendras 24 horas, pélalas y muélelas con el agua de azahar. Calienta con la leche y el azúcar hasta que espese. Una vez frío, añade la crema y congela. Sirve en copas de cristal adornadas con azahar fresco.

Tip Cultural: Si te quedaste con ganas de explorar más curiosidades sobre nuestra historia culinaria, no dejes de visitar la Biblioteca de la Gastronomía Mexicana en la Fundación Herdez (CDMX). Es un viaje fascinante por los sabores que nos dan identidad.

¡Feliz Día del Helado! 

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