En una ciudad donde la escena gastronómica se mueve a un ritmo frenético, encontrar un espacio que logre cautivar desde la primera mirada y quedarse en la memoria a través del paladar es un verdadero hallazgo. Castelani, ubicado en una de las esquinas más idílicas de Polanquito, ha descubierto la fórmula perfecta: tomar la calidez de la tradición siciliana y elevarla a una experiencia contemporánea, sofisticada y pensada para compartirse sin prisa.

Desde que cruzas la puerta, el ambiente te envuelve en una vibra fresca y elegante donde la luz, el diseño y el aroma a leña e ingredientes frescos te transportan de inmediato a una villa frente al mar. Es el refugio ideal para una comida de negocios que se prolonga hasta la tarde, un encuentro de amigas o una cita romántica donde la buena mesa es la gran protagonista.
Bocados del mar para despertar los sentidos
La travesía culinaria en Castelani rinde un tributo absoluto a la frescura marina. Para iniciar, los Boquerones Mediterráneos —marinados con vinagre, aceite de oliva extra virgen y un toque de perejil— ofrecen ese contraste perfecto entre acidez y suavidad que despierta el apetito. El Carpaccio de Pulpo, sazonado con orégano, limón amarillo y un suave alioli de ajo rostizado, destaca por su delicadeza técnica.
Si eres amante de los mariscos, su Oyster Bar resguarda verdaderas joyas. Las Manitas de Cangrejo Moro conquistan por su carne suave y dulzura natural, pero las Almejas Castelani son, sencillamente, el must imperdible de la casa: una delicada combinación de vinagreta de menta, perejil, aceite de trufa, masago y láminas de trufa fresca que resulta en un contraste sofisticado e inolvidable.

El alma italiana: Pastas artesanales y masa madre
En Castelani, el respeto por el producto y la tradición italiana se siente en cada masa elaborada en casa. El Ravioli relleno de camarón y pimienta rosa, servido en una delicada salsa de anchoa y mantequilla, logra un balance de carácter sublime. Por su parte, el Tagliolini mantecado con Grana Padano, perfumado con esencia de trufa blanca y coronado con trufa negra fresca, es una oda al lujo gastronómico confortante.
Para quienes buscan esa mezcla entre innovación y placer culinario, la Pizza Castelani se ha convertido en el secreto mejor guardado del menú. Elaborada con masa madre de fermentación lenta, esta creación combina la cremosidad de la burrata, la suavidad de la mortadela de pistache y un toque dulce de miel de trufa. Una explosión de texturas y aromas que simplemente enamora.
Sabores de costa, parrilla y momentos memorables
La propuesta fuerte celebra la simplicidad y riqueza de la cocina costera del sur de Italia. La Pesca del Día Siciliana —preparada con jitomates, aceitunas, alcaparras y papas— evoca la frescura de las mañanas mediterráneas, mientras que su Risotto con Mariscos Frescos al vino blanco regala esa cremosidad reconfortante que siempre se busca al centro de la mesa.
¿Un plan para celebrar al centro? Nada supera la Fuente de Mariscos Castelani, una ostentosa selección de camarones, almejas, ostiones y callo de hacha que resume la vocación oceánica del restaurante. Y para dar paso al plato fuerte, el Pulpo a la Parrilla, glaseado con salsa de ostión y acompañado de coles de Bruselas rostizadas, confirma la maestría técnica con la que el equipo ejecuta su parrilla.
Mucho más que una buena mesa
Castelani no solo ofrece platillos impecables; crea un estilo de vida alrededor de la gastronomía. Es un espacio que celebra las largas sobremesas, las copas de vino que se extienden al atardecer y la alegría de compartir la mesa con quienes más quieres.

Si estás buscando tu próximo destino gastronómico en la Ciudad de México, este rincón de inspiración mediterránea promete convertirse en uno de tus favoritos indiscutibles.
¿Dónde es?
Emilio Castelar 107, esquina con Julio Verne, Polanquito, CDMX.
