Encontrar ese espacio en el día para nosotras a través del ejercicio se ha convertido en nuestro ritual de bienestar favorito. Ya sea que ames iniciar la mañana corriendo, liberar el estrés en una clase de indoor cycling, quemar energía en un entrenamiento funcional o encontrar tu centro en el gimnasio, mover el cuerpo es puro amor propio.
Sin embargo, en medio de esta maravillosa cultura wellness, hay un pilar fundamental que solemos dejar en el olvido o dar por sentado: la hidratación.

¿Cuántas veces has esperado a sentir la boca completamente seca para darle un trago a tu termo? De acuerdo con la Dra. Krissy Ladner, especialista en nutrición y rendimiento deportivo, este es uno de los errores más comunes. Tener sed no es una medida preventiva, es la señal de alerta que manda tu cuerpo cuando ya comenzó a experimentar un grado inicial de deshidratación.
¿Por qué el agua sola a veces no es suficiente?
En esta época donde el calor se hace sentir en cada rutina y nos encanta entrenar al aire libre, aprender a hidratarnos va mucho más allá de beber agua. La ciencia nos dice que durante el ejercicio podemos perder entre uno y tres litros de sudor por hora, dependiendo de la intensidad del entrenamiento y el clima.
El dato: Perder tan solo el 2% de nuestro peso corporal en agua puede hacer que nos desconcentremos más rápido, nos sintamos fatigadas antes de tiempo y que nuestra capacidad de reacción disminuya drásticamente.
Pero, ¿qué perdemos realmente cuando sudamos? No es solo agua. El sudor es un proceso complejo donde eliminamos electrolitos, que son minerales esenciales para que nuestro cuerpo funcione en perfecto equilibrio:
- Sodio y Cloruro: Los reyes de la regulación de líquidos y del correcto funcionamiento muscular.
- Potasio, Magnesio y Calcio: El trío dinámico responsable de la contracción muscular, la comunicación celular y la salud ósea.
Cuando no recuperamos estos minerales, el cuerpo nos avisa a través de señales que muchas veces normalizamos: ese dolorcito de cabeza a mitad del día, mareos, debilidad o los molestos calambres. Por eso, si tu rutina dura más de una hora o sudas muchísimo, el agua sola se queda corta. Es ahí donde las bebidas deportivas bien formuladas se vuelven nuestras mejores aliadas para reponer líquidos, electrolitos y aportar carbohidratos de fácil digestión que mantienen nuestra energía a tope.
La estrategia “Pro” para tus entrenamientos cotidianos
No necesitas ser una atleta olímpica para hidratarte como una. La Dra. Ladner nos comparte los tres pilares que los profesionales de la salud deportiva aplican y que tú puedes integrar a tu día a día:
- Carbohidratos inteligentes: Consumir entre 30 y 60 gramos de carbohidratos de fácil digestión durante sesiones largas ayuda a sostener la energía de tus músculos y de tu mente.
- Electrolitos (¡Hola, Sodio!): Es el mineral clave para conservar los líquidos de manera adecuada dentro del organismo y evitar la deshidratación.
- Líquidos constantes: Dar pequeños tragos durante toda la sesión te ayudará a regular tu temperatura corporal.
Dos trucos fáciles para medir tu nivel de hidratación
¿Cómo saber si lo estás haciendo bien? La especialista nos comparte dos formas muy sencillas y saludables de monitorearnos:
- El color de tu orina: El indicador más infalible. Idealmente, debería tener un tono similar al de una limonada muy clara. Si es oscura, necesitas tomar más líquidos; si es completamente transparente, tal vez te estés sobrehidratando con pura agua.
- El peso pre y post entrenamiento: Si realizas sesiones muy largas, puedes revisar tu peso antes y después de entrenar (siempre que esto sea saludable y cómodo para ti) para calcular cuánta agua perdiste y reponerla de manera consciente.
El bienestar empieza antes del primer paso
Al final del día, cuidar de nosotras implica entender que la preparación para una vida activa no empieza cuando te pones los tenis, ni termina cuando estiras al final de la clase. Cuidar lo que le das a tu cuerpo antes, durante y después del esfuerzo es el verdadero secreto para sentirte radiante, llena de energía y lista para conquistar cualquier meta.
La próxima vez que prepares tu maleta para el gimnasio, recuerda: un cuerpo bien hidratado es un cuerpo imparable.
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